3 mayo Exaltación de
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Que nuestra única gloria sea la cruz de
nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salvación, nuestra vida y
resurrección y por quien hemos sido redimidos y liberados. Aleluya.
Nos autem gloriári opórtet in cruce Dómini nostri Iesu Christi,
in quo est salus, vita er resurréctio
nostra, per quem salváti et liberáti sumus.
[Misa]
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo muriera en la cruz para salvar a todos
los seres humanos; concédenos aceptar por su amor la cruz del sufrimiento aquí
en la tierra, para poder gozar en el cielo de los frutos de su redención.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce quedaba curado
Lectura del libro de los Números
21, 4b-9
En aquellos días, el pueblo comenzó a
impacientarse y a murmurar contra Dios y contra Moisés, diciendo:
"¿Por qué nos han sacado de Egipto para hacernos morir en este desierto?
No hay pan ni agua, y estamos ya hartos de este pan sin consistencia".
El Señor envió entonces contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían.
Murió mucha gente de Israel, y el pueblo fue a decir a Moisés:
"Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Pide al Señor que
aleje de nosotros las serpientes".
Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le respondió:
"Fabrica una serpiente de bronce, ponla en un asta, y todos los que hayan
sido mordidos y la miren quedarán curados".
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso en un asta. Cuando alguno era
mordido por una serpiente, miraba la serpiente de bronce y quedaba curado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Sal 77, 1-2.34-35.36-37.38
No olvidemos las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dómini.
Pueblo mío, escucha mienseñanza,
atiende a las palabras de mi boca; abriré mi boca para contar una historia,
para evocar los sucesos del pasado.
No olvidemos las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dómini.
Cuando los castigaba, lo buscaban, se convertían,
iban hacia él, y recordaban que Dios era su roca, y el Altísimo su redentor.
No olvidemos las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dómini.
Lo adulaban con su boca, le mentían con
su lengua; su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza.
No olvidemos las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dómini.
Pero él se compadecía, perdonaba sus
culpas y no los destruía: contuvo su ira muchas veces, y no daba rienda suelta
a su furor.
No olvidemos las hazañas del Señor.
Ne obliviscámini óperum Dómini.
Cristo se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Filipenses
2, 6-11
Hermanos: Cristo, siendo de condición
divina, no consideró codiciable
Por eso Dios lo exaltó y le dio el nombre que está por encima de todo nombre,
para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en los cielos, en la
tierra y en los abismos, y toda lengua proclame que Jesucristo es Señor, para
gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con
tu santa cruz redimiste al mundo.
Adorámus te, Christe, et benedícimus tibi, quia per crucem tuam
redemísti mundum
Aleluya.
El Hijo del hombre tiene que ser levantado
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
3, 13-17
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo:
"Nadie ha subido al cielo, a no ser el que vino de allí, es decir, el Hijo
del hombre. Lo mismo que Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto,
el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto, para que todo el que crea
en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea
en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo
para condenarlo, sino para salvarlo por medio de él".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Oremos, hermanos yhermanas, con confianza a nuestro
Redentor, que por su santa cruz ha redimido al mundo:
(Respondemos a cada petición: Cristo redentor, escúchanos).
Para que el signo de la cruz gloriosa de
Jesucristo, con el que han sido señalados todos los cristianos en el bautismo,
se manifieste en su vida, roguemos al Señor.
Cristo redentor, escúchanos.
Para que la sangre de la cruz de Jesucristo
reconcilie todos los seres y ponga paz en todo lo que hay tanto en el cielo
como en la tierra, roguemos al Señor.
Cristo redentor, escúchanos.
Para que los enfermos, los atormentados y
todos los que con sus sufrimientos participan de la cruz de Jesucristo, tengan
también parte en su gloria, roguemos al Señor.
Cristo redentor, escúchanos.
Para que Cristo, que para salvar a su pueblo
quiso ser elevado en la cruz, como la serpiente en el desierto, nos salve y nos
eleve a las alegrías eternas, roguemos al Señor.
Cristo redentor, escúchanos.
Celebrante:
Escucha señor, las súplicas de tu pueblo y concede tu ayuda a quienes tu Hijo
ha redimido en el árbol santo de su cruz.
El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración
sobre las Ofrendas
Señor, que este sacrificio que Cristo te ofreció
sobre la cruz para borrar los pecados del mundo, nos purifique ahora de todas
nuestras culpas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La gloriosa victoria de la Cruz
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque has puesto la salvación del género humano en el árbol de la Cruz, para
que, de donde tuvo origen la muerte, de allí surgiera la vida; y el que en un
árbol venció, fuera en un árbol vencido, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria,
unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando
humildemente tu alabanza:
[Misa]
Cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. Aleluya.
Ego si exaltátus fúero a terra, omnes traham ad meípsum, dicit Dóminus
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor nuestro Jesucristo, tú que nos has redimido por medio de tu cruz y nos
has hecho partícipes de tu Cuerpo y de tu Sangre, concédenos participar también
de la gloria de tu resurrección. Tú, que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Amén.